Calaveritas

EL TORMENTO DE LA CATRINA
                                                                       
Por: Martínez Carbajal Luis Alberto 
Pozos Velázquez Iridian 
Vélez Rosas Jesús


La Catrina llega a la prepa
como alumna de primero
sin imaginar que conocería
la crueldad de los maestros.

Creyó que sería libre,
que podría hacer lo que quisiera
pero su profesora de Lenguaje
le dejaba mucha tarea.

Afortunadamente, según ella
de la novatada se salvó
porque en el aniversario de la escuela
para las pipas no alcanzó.

Pensaba la Catrina
que todo había terminado
sin tener en cuenta
que tres parciales la estaban esperando.

Su martirio no cesaba,
su sufrimiento prosiguió
cuando el profesor de matemáticas
al extraordinario la mandó.

Muy triste y decepcionada
al panteón ella regresó,
con el objetivo de jalarle las patas
al profesor que la reprobó.


La Calaca Analfabeta
Con dedicatoria a: Susana González Ortega
y Mario Mora Velázquez

Por: Bañuelos Villegas María Fernanda
Castro Farías Samanta
Sánchez González Jairo Iván

En una noche muy obscura,
se encontraba la calaca enseñando su flacura,
buscando a Mario Mora,
pues ya le había llegado su hora.

Demoró en buscar y falló al intentar,
que a su esposa Susana quiso matar.

La calaca analfabeta inglés no podía hablar,
convenció a Susana para poderle explicar,
a cambio de ello pidió su libertad.

La calaca con humildad a Mario Mora le exigió,
Susana triste y desolada,
sin reclamar se lo dio.

La huesuda muy contenta a informática corrió,
y por fin su propósito cumplió.



“LA CALACA IMPACIENTE”



Por: González Juárez  Bricia Adriana
Villegas Tenorio María Daniela
Peláez Cruz  Yordi Alexis 
Una tarde muy ventosa
La calaca llegó
Buscando a Caballero
A Don Nico preguntó.

Ante la situación
Poco molesto
No le dio la razón
Sin alguna respuesta
La calaca corrió.

No sabía por donde
Pero llegó a la dirección
En la entrada al profe Chucho encontró
Diciéndole: ¿no has visto a Caballero?
Que me lo llevare al panteón.

Chucho encubriendo a Caballero
Dijo: no lo he visto
¡Ojala, ojala! Lo vallas a encontrar
La calaca corriendo sin medida
Y gritando sin parar.

¡Ya me voy!
Que el panteón lo cerraran
Aunque sea a Don Nico y a Denicia
Me acompañaran.   

  




No hay comentarios:

Publicar un comentario